20 ago. 2012

Paul Auster y La trilogía de Nueva York

La trilogía de Nueva YorkPocos son los escritores que conquistan a público y crítica por igual. Por lo general los críticos reniegan de todo lo que el público se bebe de forma masiva, y bien es sabido que los intereses de la mayoría (pasar un buen rato) disienten diametralmente de los del teórico profesional (revolcarse en la intelectualidad). No obstante, algunos escritores logran posicionarse entre ambos polos y cautivar a las dos partes. Umberto Eco, Mario Vargas Llosa o Paul Auster constituyen claros ejemplos de forjadores de best sellers cuya pluma es sin embargo encumbrada por la prensa especializada.

Parte del éxito de Paul Auster radica en la doble lectura que encierran muchas de sus obras, lo cual permite vencer al público y a la crítica, a cada uno en su terreno. En La trilogía de Nueva York, su segunda novela, ya se puede apreciar esta doble apuesta del autor. Además de gozar de un estilo directo, llano y ligero, fácil de digerir aunque bien construido, La trilogía de Nueva York bebe del género negro más tradicional, lo cual la convierte en carne literaria del lector de a pie. Y no obstante, bajo la narración subyace una segunda lectura, más profunda, en la que cobra relevancia ese juego de identidades que caracteriza casi toda la producción del autor. El de Nueva Jersey juega a confundirnos bautizando con el mismo nombre a personajes distintos, cuando en realidad el paralelismo se establece a un nivel más sutil, de figuras literarias más que de personajes concretos. Y serán precisamente estos recursos los que harán las delicias de muchos críticos, siempre hambrientos de prácticas metaliterarias y narratología moderna.

Ya en La trilogía de Nueva York podemos hallar todos y cada uno de los hitos recurrentes en la prosa de Auster, las claves que a la postre acabarán definiendo y popularizando al escritor, su sello de identidad literaria: la casualidad como motor de acción, la autobiografía, el componente metaliterario, la trabazón entre escritor, narrador y personaje… Todo ello encuentra su lugar en esta novela, que se convierte así en un molde con el cual podemos medir la producción completa de Auster. La obra se divide en tres partes (“Ciudad de cristal”, “Fantasmas” y “La habitación cerrada”), tres historias independientes en apariencia, pero que como ya apuntamos forman una unidad ideológica a un nivel más íntimo. Personalmente disfruté más con el primer relato, aunque muchas opiniones señalan el tercero como el mejor.

La trilogía de Nueva York está considerada como una de las novelas cumbre de Paul Auster (junto con Leviatán y El palacio de la luna), y supuso su reconocimiento como uno de los grandes narradores estadounidenses contemporáneos.

2 comentarios:

  1. Hola... acabo de descubrir tu blog gracias al Directorio de Blog!! y el tuyo y el mio son los unicos en la tematica terror... asi que paso por aqui a mostrar mi apoyo en esta minoria... :P.

    Un saludo... con tu permiso voy a cotillear un poco!!

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  2. ¡Hola, Talamasca!

    Lo cierto es que los contenidos de mi blog son muy variados; aquí suelo hablar sobre cine y cómic, sobre arte y sobre mis propios libros. Pero ante todo es un blog de literatura fantástica, de ciencia ficción y terror, mis géneros predilectos. De ahí, supongo, la etiqueta "terror" del directorio. Aún no he estrenado el blog con la reseña de ningún libro de terror, pero muy pronto va a caer uno que he leído hace poco y me ha encantado.

    Voy a echar ahora mismo un vistazo a tu tenebroso blog.

    ¡Un beso, y por supuesto, cotillea todo lo que quieras!

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