12 abr. 2013

TerBi y Espiral CF

Hace dieciocho años, un grupo de siete u ocho aficionados se reunieron en el café Iruña del centro comercial Bidarte de Bilbao para tomar una copa juntos y charlar sobre literatura y cine de ciencia ficción, fantasía y terror. Algunos de ellos no se habían visto nunca. Contactaron a través de fanzines y convenciones en una época en que Internet, como medio aglutinador, aún era cosa del futuro. Aquel fue el origen de la TerBi, la Tertulia Fantástica de Bilbao, que a la postre ha acabado haciéndose tan grande que se ha convertido en uno de los pilares sobre los que se asienta hoy día el mundillo.

TerBiTras aquella reunión, y con el paso de los años, el número de asistentes creció tanto que tuvieron que ir actualizando el lugar de encuentro. De Bidarte pasaron a una cafetería de General Concha y de esta al amplio café Aroaldi, sede aún vigente. Actualmente los encuentros acogen a una treintena de personas, la TerBi se han constituido en asociación sin ánimo de lucro (Asociación Vasca de Ciencia Ficción, Fantasía y Terror) y se hallan activamente presentes en los grandes eventos del género, como la Hispacón o la Semana Negra de Gijón. Además, organizan multitud de actos en pro de la fantasía, el terror y la ciencia ficción, como el concurso de relatos, la publicación de un fanzine cuatrimestral y unas Jornadas semestrales con charlas, mesas redondas, comidas y presentaciones de libros. Pero ya en aquella primera reunión de hace dieciocho años, mítica como el encuentro literario en la mansión de Lord Byron, estuvieron presentes algunos personajes que han acabado erigiéndose en grandes figuras del fandom: Ricardo Manzanaro, divulgador, escritor ocasional y actual presidente; Mariano Villarreal, responsable de la imprescindible web Literatura Fantástica o Juan José Aroz, editor de Espiral Ciencia Ficción.

Logo de la editorial Espiral CFEn esa primera reunión, Juan José Aroz reveló su modesto proyecto editorial con el número uno de la colección de Espiral CF. Aquel número inaugural venía presentado en una edición rudimentaria, anillada y basta pero con una maquetación y un saber hacer que solo podía derivar de una pasión y experiencia acumuladas a lo largo de muchos años dedicados a tan sana afición. Y quizá ese haya sido el secreto por el cual, dieciocho años después, Espiral Ciencia Ficción siga inmune a crisis y libros electrónicos, a modas y caídas de imperios literarios: la humildad en las pretensiones y el amor incondicional por el género. Y resulta cuando menos paradójico que una aventura editorial tan modesta haya acabado erigiéndose en uno de los puntales de la ciencia ficción de este país, en una fábrica de excelentes títulos que aguanta contra viento y marea las inclemencias económicas de los malos tiempos, que edita profesionalmente obras de una calidad admirable, que carga a sus espaldas la friolera de cincuenta y dos títulos y dieciocho años ininterrumpidos de edición, que se ha alzado con los más importantes galardones del género (cinco premios Ignotus, un Gabriel…) y que ha publicado a autores consagrados de la talla de Juan Carlos Planells, Gabriel Bermúdez Castillo, Sergio Parra o Domingo Santos.

La TerBi sigue creciendo como asociación: Sergio Llamas actualiza diariamente El rincón de Koreander, uno de los mejores sitios de la red dedicados a la literatura fantástica, mientras que escritores como Juan Moro, Álvaro Arreskurrinaga o Joseba Paulorena continuan produciendo geniales obras adscritas al género. Y mientras tanto, Espiral CF, como un pequeño gigante, sigue deleitándonos puntualmente con títulos maravillosos y demostrando que a la ciencia ficción, si tiene el entusiasmo por bandera, no hay quien la despeñe.

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